El agua es un bien escaso imprescindible para vivir. De hecho, el ser humano siempre se ha preocupado de su abastecimiento y ha ideado distintas soluciones para su almacenamiento y consecución. Después de un tiempo en el que el conocimiento tradicional ha estado relegado a un segundo plano, parece que ahora recupera de nuevo el protagonismo y que la ingeniería “verde” se abre camino con paso firme.

Vivimos un verano con el nivel de agua embalsada más bajo desde 1995. Con todo, el consumo humano no está en riesgo ya que es el primero que está garantizado por la ley. Sin embargo, situaciones como la que vivimos deben hacernos plantear nuestra relación con este preciado recurso natural del que hemos sacado algunas curiosidades.