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Amsterdam Noord, el barrio que recicla plástico

El vecindario de Amsterdam Noord tiene desde hace dos años un reto común llamado WASTED, un laboratorio de barrio a pequeña escala para la revalorización del plástico donde más de 700 vecinos, una veintena de comercios y diferentes organizaciones locales se han juntado para crear un enfoque curioso, colaborativo y con beneficios sociales comunes y sostenibles para el barrio. El programa está teniendo tanta aceptación que desde hace unos meses nuevos vecindarios de la ciudad se están apuntando al mismo.

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RECICLAR PLÁSTICO PARA CONSEGUIR BLOQUES MODULARES

El sistema de funcionamiento es sencillo. Los vecinos interesados se registran online o en el mercado local. Reciben un kit que consta de bolsas de plástico reciclables, información detallada del programa y del sistema de recompensas por participar en el mismo, así como pegatinas con un código de barras que corresponde a su número identificativo de “amigo” del programa WASTED.

Cada vecino debe utilizar las bolsas para introducir sus residuos plásticos domésticos que posteriormente pueden depositar en puntos señalados o pedir que los pasen a recoger en un curioso carro-bicicleta. Tras un proceso de separación y tratamiento, estas bolsas tienen como destino el laboratorio de revalorización de plástico; allí, en talleres abiertos al vecindarios,  los residuos plásticos son transformados en unos cubos que posteriormente pueden ser usados para la construcción de asientos, vallas, etc. Además, cada vecino implicado recibe como recompensa puntos canjeables en diferentes comercios del barrio o en actividades programadas dentro del circuito local.

La participación de la comunidad local es fundamental para WASTED, ya que uno de los objetivos clave es concienciar sobre el valor de los residuos y más en concreto sobre los problemas relacionados con los materiales plásticos. El programa está diseñado para llegar no sólo a los residentes o a los negocios, también las escuelas y otro tipo de organizaciones sociales y culturales ya que cuentan con su espacio y materiales educativos propios.

CÓMO NACE EL PROYECTO

El proyecto Wasted nace como experimento urbano de la Fundación CITIES (organización que investiga y propone soluciones para los problemas urbanos más comunes) a partir de un encuentro de jóvenes diseñadores -Alexander Wiefel, Bastiaan Tolhuijs y Roos Meerman-, especialmente sensibilizados con el reciclaje de residuos. En esa cita, estos creadores consensuaron un modelo de producto: un bloque modular, reciclable, con el que se pueden montar diferentes estructuras que se pueden adaptar a las necesidades y funciones deseadas y un modelo de laboratorio donde transformar el plástico doméstico. Todo el conocimiento necesario para la creación de ambos modelos -bloque y laboratorio-, está plasmado en informes públicos. Es decir, se encuentra a disposición de cualquier persona que quiera implantarlo en otras zonas o que quiera mejorar alguno de sus aspectos. De esta forma WASTED se convierte en un laboratorio colaborativo y abierto que podría ser replicado por cualquier persona que tenga el objetivo de involucrar a sus comunidades en el reciclaje plástico local.

EL LABORATORIO

El Laboratorio WASTED, que en principio era fijo en una instalación cedida por un centro escolar y ahora es un punto móvil, ofrece a los ciudadanos y a otros diseñadores un entorno material y de trabajo para experimentar cómodamente, al tiempo que integra los valores y la visión de CITIES, una organización implicada en la activación de vecindarios a través de proyectos de co-creación locales. El programa en su conjunto, que implica el trabajo de diseño inicial, el sistema de recogida y recompensa, al vecindario, comercios, centros escolares y otras organizaciones locales, posibilita la implementación de actividades que sensibilizan; en este caso en concreto lo hacen sobre un tema tan preocupante como el uso indiscriminado del plástico y los problemas derivados de un mal reciclaje del mismo.

Hasta la fecha, 700 vecinos holandeses implicados en esta iniciativa han conseguido recoger más de 15.000 kilos de plástico con los que se pueden construir casi 7000 bloques de plastico. Un cifra que parece considerable para poder construir, como se aprecia en la imagen inicial, el perímetro de un pequeño jardín, sin olvidarnos del efecto de las recompensas intercambiables por los productos o servicios de 28 comercios locales.

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