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Consejos para hacer una colada más ecológica

La falta de tiempo, la comodidad de nuevos productos que ofrecen resultados sin apenas esfuerzos o el desconocimiento hacen que muchas veces no hagamos una limpieza o higienización ecológica de las prendas que vestimos. Siguiendo el ciclo de consumo habitual de la ropa, hemos recopilado algunos sencillos consejos con los que se puede conseguir una forma “más limpia de limpiar” y, sobre todo, más sostenible.

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1. Poner lavadoras llenas

Como nos apuntan desde Twenergy, aproximadamente el 40% de la energía que se consume en el hogar procede del uso de electrodomésticos (30%) y de la generación de agua caliente (10%), por lo que utilizar lavadoras llenas de la carga óptima ayuda a controlar el gasto de agua y luz.  Se requiere organización para juntar lavadoras donde llegar a los máximos de carga con prendas del mismo color o tejidos, pero no es una labor difícil de conseguir. 

2. Configurar las opciones de la lavadora.

Muchas lavadoras actuales permiten configurar la cantidad de agua a la cantidad de ropa que se vaya a lavar. Además, es aconsejable optar por las configuraciones eco, que utilizan menos agua que un lavado normal. Igualmente, siempre que sea posible, se pueden utilizar ciclos de lavado cortos y menos agua caliente. Como nos recuerdan desde WMF, el uso de agua fría puede ahorrar hasta el 80% de la energía requerida para lavar la ropa y, en consecuencia, la generación de dióxido de carbono a la atmósfera.  Por último, la utilización de modelos de lavadoras clasificadas en eficiencia energética optimizará el uso de energía.

3. Utilizar detergentes orgánicos o certificados. 

Como nos recuerdan desde el Real Instituto de Ciencias Naturales de Bélgica, existen en el mercado multitud de soluciones ecológicas a la hora de comprar jabones y detergentes que no contaminen el agua con fosfatos, disolventes, agentes tensioactivos y otras sustancias químicas presentes en los detergentes actuales. Desde detergentes con etiqueta ecológica de la Unión Europea, jabones concentrados líquidos mejor que en polvo, jabón de Marsella en virutas para la colada, jabón negro para limpiar los suelos, vinagre caliente para desincrustar la suciedad, bicarbonato de sodio (con o sin vinagre) para fregar cacerolas, lavabos, etc. sin rayarlos… 

4. Cambiar productos de tratamiento por opciones más naturales. 

Blanqueantes o productos de pretratamiento tienen en el bicarbonato, el limón o el vinagre buenos sustitutos que, añadidos al agua templada, pueden conseguir en nuestras prendas el efecto limpiador o aclarante buscado. Frotar la prenda con jabón de Marsella tras el remojo ayudará también a obtener mejores resultados. 

5. Dosificar la cantidad y no emplear más de la necesaria.  

A la hora de utilizar tanto detergentes como otros productos (como los mencionados arriba), es importante utilizar sólo la cantidad necesaria, sin abusos,  para reducir así la cantidad de contaminantes que se van por el desagüe. 

6. Cambiar la secadora por el aire libre.

Tender la ropa al aire libre es una opción que nos ayudará a consumir menos electricidad que utilizando la secadora.

Muchas de estas recomendaciones nos exigirán más tiempo y más dedicación. También acudir a tiendas especializadas o de venta a granel -cada vez más habituales, por otra parte-. Pero no hay duda de que sus efectos serán beneficiosos para el planeta y sus habitantes… Conseguir una limpieza “más limpia” es nuestra responsabilidad y cada cual puede aportar su granito de arena para que en conjunto podamos conformar un arenal de buenos hábitos.

FUENTES: WMF, El Blog Verde (licencia CC BY-NC 2.1 ES), Twernegy y www.jedonnevieamaplanete.be.

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