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Consejos para una Navidad más sostenible

Desde noviembre las grandes superficies empiezan con las campañas para la venta de juguetes, decoración y alimentos navideños; la publicidad nos empuja a la compra compulsiva; las ciudades se llenan de luces de colores… Quizá ha llegado el momento de reflexionar y de apostar por unas fiestas sostenibles.

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¿Os habéis dado cuenta de que últimamente la navidad se adelanta a noviembre, al momento en el que las grandes superficies empiezan con las campañas para la venta de juguetes, decoración y alimentos navideños y la publicidad nos empuja a la compra compulsiva? No se trata de vivir en una burbuja, pero quizá sí que ha llegado el momento de encontrar un punto medio y aplicar unos hábitos sostenibles que ayuden a nuestro planeta. Ahí van algunas de nuestras propuestas. 

Los residuos

Nuestra sociedad no para de generar basura. Cada persona genera diariamente un kilo de desperdicios. En Navidad, esta cifra llega al 1,75 kg, es decir, un 75% más. 

Así que el primer consejo para estas fechas es no descuidar nuestros hábitos de reciclaje. Es verdad que las reuniones multitudinarias y los excesos incitan a hacer la “vista gorda,” pero precisamente los datos nos recuerdan que debería ser esta una época en la que deberíamos intensificar la separación de residuos.

Los alimentos. Dos aspectos. 

  • Si queremos contribuir a reducir la huella de carbono, es imprescindible apostar por los productos de proximidad y planificar bien la compra. Cuanto más cercanos, mejor, porque exigen menos transporte y generan menos emisiones de CO2. Apuesta por el producto fresco, natural y de temporada,  evita los productos elaborados y sobreenvasados y compra todo lo que puedas a granel. Para los que quieran ir un poco más allá… el plan es consumir menos carne y más vegetales.
  • El otro aspecto a tener en cuenta, es el despilfarro de alimentos.  En estas fechas es habitual disfrutar de banquetes con enormes cantidades de comida. Durante todo el año los hogares desperdician entre uno o dos kilos de comida a la semana y en estas fechas el desecho es mayor.   Nuestra propuesta es que después del banquete no se tire nada. La comida sobrante puede repartirse en fiambreras a los comensales o servir de base para otros platos como croquetas. Si finalmente no los pudiéramos aprovechar podríamos derivarlos al compostaje.  

Los regalos

El capítulo de los regalos representa casi la mitad del gasto en estas fiestas. Sin embargo, cuanto menos gastamos, más cuidamos el planeta porque fabricar, transportar, envolver y desechar objetos o alimentos implica energía y produce dióxido de carbono. Y estos días gastamos mucho. Según la encuesta de Deloitte la previsión es la de gastar 554 euros por persona con motivo de las fiestas de navidad, de los que 238 € se dedicarán a regalos. 

Para reducir la huella ecológica en este caso debemos primero reflexionar sobre el material en el que están fabricados los regalos. En el caso de los juguetes infantiles mayoritariamente plástico fabricado en China, que lleva consigo un gasto importante de combustible. A la hora  de adquirir juguetes, podemos elegirlos duraderos, hechos de materiales de calidad como la madera y sin pilas. En los regalos para adultos pueden ser inmateriales, como un viaje, una entrada para un espectáculo, una clase de cocina, etc…

Empaquetado de regalos. 

Las fiestas dejan como recuerdo miles de toneladas de papel y cartón para envolver los regalos. Lazos, cintas y bolsas decorativas, tienen un solo uso y no son reciclables por la presencia de plásticos y tintas en su fabricación. Quedan bonitos, pero no duran ni un minuto. 

Proponemos que se utilice tela, papel de periódico o revistas para envolver los regalos con un poco de imaginación y añadiéndoles algunos adornos como una piña, lanas de colores, etc. Podemos pintar el papel de periódico o pegarle otros papeles para darle más vistosidad. En internet podemos encontrar infinidad de ideas originales y auténticas obras de arte.

Y por último, decora tu hogar de manera sostenible

Reutilizando materiales reciclados y procurando no dañar el medio ambiente. Si usas árboles de navidad, que tengan certificado de sostenibilidad y, si lo riegas y cuidas, podrás donarlo después a los viveros municipales o trasplantarlo en tu entorno en un lugar adecuado, aunque la mayoría no resisten las calefacciones ni las condiciones de nuestros hogares. Recuerda que el musgo y el acebo son especies protegidas y su uso está prohibido. 

La opción del árbol de plástico tampoco parece muy eco, ya que según un informe de la organización británica Carbon Trust, la huella de carbono de un árbol artificial, es de hasta 40 kg de CO2. Éstos se fabrican con PVC y otros plásticos que no se degradan y contienen una gran cantidad de plomo y mercurio. Además, suelen producirse a grandes distancias del lugar de compra y su transporte añade más impacto ambiental.

Desde Greenpeace España, opinan que “lo mejor es cambiar el chip. Si alguien tiene un árbol de plástico que lo use, pero lo ideal es optar por otro tipo de decoración. Usar las plantas de casa u otros elementos de la naturaleza, como ramas secas o piñas ya que, al fin de al cabo, esta es una tradición anglosajona, no nuestra”.

Muchas asociaciones proponen reflexionar sobre el verdadero sentido de la Navidad, que últimamente ahonda tanto en el consumismo. 

¡Feliz Navidad!

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