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El café para llevar, mejor en taza reutilizable

En Friburgo, ciudad del suroeste de Alemania, cuando pides un café para llevar es probable que te ofrezcan la posibilidad de llevártelo en un vaso reutilizable y retornable. Se trata de una iniciativa que surgió hace dos años, de forma casi casual, y que tiene visos de convertirse en una acción que puede terminar con los vasos de un solo uso para el café de llevar en esta localidad.

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Friburgo es una ciudad alemana conocida como una de las más verdes del país, no sólo por su entorno cercano a la Selva Negra, sino también por su alto desarrollo en movilidad y energía sostenible. Allí, donde su sistema de gestión de residuos recoge resultados cercanos al 70% en tasas de reciclado, las tazas en las que se sirve el café para llevar se convirtieron en un problema.

Por un lado, por el material en el que habitualmente están fabricadas. Este tipo de recipientes combinan el papel y el polietileno, una mezcla necesaria para dar consistencia al envase, que dificulta mucho su reciclaje; por otro lado, por la tapa que generalmente es de plástico; y por último, por el volumen del residuo generado, que colmaba las papeleras de la ciudad con gran facilidad, con el problema de suciedad urbana que ello generaba.

Los responsables municipales, con su alcalde a la cabeza, preocupados por los niveles de residuos de este tipo a los que la ciudad tenía que hacer frente, decidieron poner cartas en el  asunto a través de una sencilla idea: facilitar un sistema voluntario de vasos retornables en bares y cafeterías.

La puesta en marcha de la idea les supuso cuatro intensos meses de trabajo. La búsqueda del envase más apropiado, higiénico y asequible para servir el café de llevar: una taza de plástico reutilizable y reciclable, con una tapa desechable, y rotulada con el nombre del proyecto; y una ardua labor de captación de establecimientos decididos a ponerla en marcha se llevaron la mayoría de los esfuerzos.

La simplicidad de la idea, la satisfactoria acogida de la misma entre las cafeterías de la ciudad (para quienes la puesta en marcha de la iniciativa no suponía ningún coste) y un gran apoyo mediático, consiguieron que en dos meses los quince establecimientos que inicialmente se adhirieron a la campaña pasaran a ser 60. En la actualidad son ya alrededor de 110 cafeterías las que se han sumado a la iniciativa, es decir entre el 60-70% de los establecimientos del sector. Ofrecen a sus clientes tazas reutilizables al precio de un euro reembolsable cuando se devuelven en el mismo café u otros adheridos al programa.

Con esta experiencia, Friburgo se ha considerado una ciudad pionera, ya que hasta la fecha nadie había dirigido una lucha tan directa contra los vasos desechables para el café. Se calcula que a lo largo de estos dos años se han puesto en circulación 26.000 tazas, de las cuales no se han devuelto sólo un 15%, bien porque han pasado a formar parte de la vajilla de algunos ciudadanos, bien porque han sido consideradas como un curioso souvenir por parte de los turistas.

Dos años después de la puesta en marcha de esta campaña de concienciación, los logros son importantes: se ha conseguido proporcionar una alternativa a los vasos desechables, reducir los residuos urbanos que se tiran a las calles (el conocido littering) y lo más importante, promover un hábito de consumo más saludable.

No obstante, aún queda mucho por hacer, ya que el municipio se ha dado cuenta de que facilitar el acceso a una sostenibilidad alternativa no es suficiente para cambiar el hábito a la hora de tomar un café para llevar. Algunos datos indican que todavía la taza reutilizable y retornable no es la opción preferida por la ciudadanía y por ello se sigue trabajando en involucrar a más personas y que las cafeterías lo ofrezcan de forma más proactiva.

Para promover el sistema entre la población que todavía no lo usa, se estudia cómo poder pasar del esquema “voluntario” a un modelo donde se pueda incentivar el uso de tazas reutilizables, como forma de compensar la molestia que supone el tener que acudir a un café para devolverla y recuperar el euro pagado. Por otro lado, también se baraja la opción de penalizar por el uso de las desechables, actualmente sin coste, a través de un pago simbólico en el caso de optar por esta opción.

A pesar de las dificultades para conseguir ser una ciudad cero residuos en cuanto a tazas de café para llevar, el modelo de Friburgo está comenzando a ser implantado en otras regiones y municipios alemanes. Aunque Friburgo nos quede lejos de nuestro entorno, las iniciativas para consumir café de llevar en recipientes sostenibles cada vez están más extendidas. Sólo hay que buscar la que más nos convenga.

Fotos: www.freiburgcup.de
Fuentes: https://zerowasteeurope.eu

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