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Los secretos de los glaciares que nadie quiso conocer

Los glaciares nos hablan y desde hace dos décadas, Mª Carmen Domínguez, más conocida como Karmenka, matemática de formación e investigadora y divulgadora de profesión, se dedica a escucharlos con atención y devoción. Para ello utiliza un método único en el mundo que se utiliza como indicador del cambio climático. Entusiasta de lo que hace, nos anima en la siguiente entrevista a dejar huellas positivas en el planeta.

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Experta en glaciología, aventurera, exploradora polar, científica, doctora en Matemáticas, profesora de universidad y excelente divulgadora. Mª Carmen Domínguez, asturiana de nacimiento y salmantina de adopción, debe su apodo Karmenka a sus colaboradores rusos. Ella es la cofundadora de la asociación GLACKMA, una asociación que desde el 2001 mide cada hora, en continuo, datos de lo que se llama la descarga glaciar, es decir, el hielo fundido en ocho glaciares diferentes estratégicamente situados: cuatro en las zonas polares del Hemisferio Norte y otros cuatro en las del Sur. Un método único en el mundo como indicador del cambio climático. 

– ¿Cómo llega una matemática al mundo de la investigación científica y en un campo tan peculiar como la glaciología?

Apasionada de la naturaleza desde niña, en mi búsqueda de una aplicación práctica a las matemáticas que siempre he considerado «una caja de herramientas», la acabé encontrando en una conferencia de Adolfo Eraso sobre el glaciar Perito Moreno. Aquello me convirtió en una entusiasta de los glaciares. Desde entonces he realizado ya más de 60 expediciones polares y me he comprometido de una forma auténtica con la investigación y la divulgación de la realidad de los glaciares.

– ¿Qué secretos guardan los glaciares?

Los glaciares son el mejor indicador de la evolución del cambio climático. Son tan sensibles ante cualquier variación de la temperatura ambiente que nos alertan de inmediato de lo que ocurre en nuestro planeta. 

Con esas series horarias de datos que estamos registrando en estas última décadas, hemos encontrado que ese valor de la descarga glaciar se duplicó en 13 años. No solo eso, sino que se ha vuelto a duplicar posteriormente en tan solo 4 años y continúa esta tendencia creciente. 

Este crecimiento tan acelerado en un proceso de la Tierra, es una barbaridad. Gracias a la regulación de las aguas de los océanos no hemos notado antes los efectos. Pero ahora, y cada vez con más fuerza, será la tónica general en la atmósfera.

– Cómo divulgadora de una realidad como la que estudiáis en GLACKMA, ¿qué mensajes sobre vuestro conocimiento crees que llegan mejor al público?

La dureza de la realidad que muestran los resultados de los datos medidos directamente en los glaciares, sin manipulación alguna. Esos valores de la fusión del hielo glaciar nos habían alertado ya hace casi dos décadas y la sociedad miró hacia otro lado para no ver una realidad, que por desgracia hoy en día, es ya imposible de ocultar. 

– Hemos leído que ahora tienes muchas esperanzas con las nuevas generaciones. ¿Qué ves en ellas de diferentes y de qué forma te estás dedicando a ellas?

Si a ese dato de la duplicación de la descarga glaciar en tan solo cuatro años, se le hubiera hecho caso en serio, se hubiera actuado en consecuencia, se hubiera movilizado la gente como lo hace ahora, hubiéramos tenido mucho más tiempo para actuar. Pero no, hemos esperado hasta que ya tenemos encima las consecuencias. Así somos la gente adulta. Por eso mi última esperanza son las nuevas generaciones. Si la juventud crece con la sensibilidad medioambiental interiorizada, el día de mañana, cuando llegue a edad adulta, podrá actuar coherentemente en su entorno. La solución a la crisis medioambiental está en las pequeñas acciones que crean grandes cosas. 

Al hilo de esto estamos creando campañas de divulgación espaciales para público infantil. Por ejemplo, recientemente hemos realizado el I Congreso Científico GLACKMA para escolares, con un éxito tremendo. También acabamos de publicar el primer libro “La llamada del mar”, de la colección “Ikianore, Más Allá del Viento”, que está destinado a edades comprendidas entre 6 y 111 años, porque su lectura atrapa de igual manera a peques y a mayores.  Los beneficios obtenidos en las ventas van dedicados exclusivamente a GLACKMA, para ayudar a mantener operativas las estaciones de medida cuyos datos después expondremos en charlas y acciones divulgativas en las que participaremos, comenzando así de nuevo la rueda de la divulgación. Despertar conciencias es algo que nos parece muy importante.

– Uno de los mensajes de tus charlas al que luego mucha gente responde es tu llamada a dejar una huella positiva en el planeta. ¿Cómo lo consigues? 

Yo no creo que tenga una personalidad encantadora, simplemente vivo con pasión y esa actitud es la que me acompaña siempre en mi trabajo, en mis investigaciones, en la divulgación, en todo lo que hago en la vida. Creo que hoy en día falta pasión en nuestra sociedad y quizás la gente lo perciba en mi naturalidad cuando hablo y de esa manera les llega el lema de GLACKMA: ¡Deja una huella positiva en el planeta!

– Háblanos de tu trabajo como investigadora, qué es lo más gratificante del mismo y también lo más difícil. 

Lo más gratificante es inmiscuirme en la belleza de la inmensidad y en la soledad de las regiones polares. Sentir en ellas la paz del planeta. Lo más difícil, por el contrario, es la búsqueda continua de financiación para mantener operativo un proyecto que lo único que intenta es dejar un legado para las generaciones futuras. 

– ¿Nos puedes hablar de los proyectos más inmediatos de GLACKMA?

No sé si es una utopía… Nuestro interés inmediato es mantener operativa alguna de las ocho estaciones de medida de descarga glaciar. Nos toca reponer los equipos de mediciones, pero nos encontramos sin financiación alguna. También tenemos en mente instalar un par de estaciones más nuevas: una en el Ártico y otra en la Antártida, en glaciares donde antes el deshielo era mínimo. Ahora ese deshielo se ha incrementado de manera considerable y sería muy adecuado poder seguir su evolución con este indicador tan efectivo del cambio climático. 

Lucharemos para conseguir financiación y así conseguir dejar el legado de datos a las generaciones futuras, pero he de reconocer que se nos acaban las fuerzas. 

– Para terminar, ¿qué responderías a quienes niegan el cambio climático?

No les respondería. Lo que está claro es que el planeta va a seguir adelante con cambio climático o sin él. El problema lo tiene la especia humana que es la que realmente está en peligro.

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