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“Mujeres en bici”

La bicicleta es considerada como el elemento que a finales del siglo XIX permitió el comienzo de la emancipación de las mujeres y favoreció, entre otras cosas, que las mujeres comenzaran a usar pantalones. Un siglo después encontramos iniciativas como “Mujeres en Bici”, una comunidad creada por una joven pamplonesa con más de 1000 mujeres que aportan nuevas visiones al mundo de la bicicleta.

En 2014 Erkuden Almagro puso en marcha en Pamplona la iniciativa Mujeres en Bici con el objetivo de ayudar a las mujeres a sentirse seguras y a disfrutar al 100% de la bicicleta.  Hoy, además de esta comunidad, ha creado un Club, Bizikume, con más de 200 socias y múltiples cursos y actividades; ha escrito un libro dedicado en exclusiva a las mujeres que comienzan en el apasionante mundo de la bicicleta; y coordina, por indicación de la Federación Española de Ciclismo, el mapa de los clubes de mujeres que existen a lo largo de toda la geografía del país: 146 listados en la actualidad.

Erkuden había dedicado veinte años de su vida al ciclismo de competición dentro del Club Ciclista Ermitagaña cuando decidió que se bajaba de la bici. Buscó entonces personas con las que compartir salidas, que no entrenamientos, y lo que encontró no terminaba de satisfacerle. “Eran sobre todo grupos de chicos, que o bien por edad o bien por los ritmos que llevaban, no terminaban de hacerme sentir cómoda”

Por esta razón se puso a buscar a otras chicas que, como ella, quisiesen disfrutar de la bicicleta de otra forma más sosegada. Sorprendentemente lo que encontró fue a muchas chicas que querían empezar a andar en bicicleta pero que no sabían ni cómo, ni por dónde, ni con quién. “Utilizaban ropa o bicicletas inadecuadas, apenas sabían utilizar los desarrollos, no se orientaban bien para salir a la carretera o les faltaban los mínimos conocimientos de mecánica… Las historias que me he ido encontrando entorno a la bicicleta son realmente curiosas”.  

Cinco años después de sus comienzos, Almagro reconoce que algo ha cambiado, al menos en Pamplona y ya es una realidad encontrarse con grupos de mujeres haciendo quedadas entre ellas, asistiendo a marchas, competiciones, descubriendo el mundo de las ruedas desde sus diferentes versiones, viajeras, competidoras, urbanas, montañeras, carreteras… “Incluso algunas mujeres del inicio se han pasado ahora “al lado oscuro” del enduro, una práctica ciclista que requiere mucha técnica y conocimiento. Otras, al contrario, se mantienen en su zona de confort y eso también me parece bien”. 

Describe tres grandes tipos de mujeres que optan por la bici: las que la utilizan para desplazamientos urbanos; las que buscan motivaciones más deportivas; y las cicloviajeras o aquellas que no tienen miedo a los grandes viajes o retos que a veces se proponen: subir cumbres por las que pasa el Tour, etc. Con todo, los servicios que más le demandan son los cursos de iniciación a la bici de carretera y, con ello, aprender a utilizar los desarrollos o conocer rutas por las que moverse; también los de iniciación a la bici de montaña. 

El ciclismo femenino es una modalidad deportiva en auge. Como muchas otras disciplinas deportivas comienza a reclamar su espacio, sin embargo esta emprendedora pamplonesa admite que al principio tuvo que luchar con las reticencias del sector masculino de este deporte por la segmentación de género que supone su actividad. 

Con el tiempo ha conseguido hacer entender que lo que Mujeres en Bici propone tiene unas características muy peculiares y adaptadas a las mujeres que se animan a salir en rutas o a apuntarse a los retos: por disponibilidad de tiempo, por condiciones físicas que requieren ritmos diferentes, o incluso por intereses de las personas que participan. Como Erkuden reconoce: “¡Muchas veces estamos más rato echando fotos o café que pedaleando!”. Con todo, deja claro que las salidas que organizan para nada son exclusivas para chicas y están abiertas a todo el que quiera participar, “tan solo cerramos la participación a mujeres en el caso de los retos”.

Reconoce que en muchos casos la bicicleta ha resultado terapéutica para muchas mujeres. “Había mujeres que nunca habían tenido una bici o que cuando eran pequeñas no les dejaban cogerla y otras que se han refugiado en la misma después de pasar por procesos traumáticos como separaciones o divorcios”. Actualmente se puede afirmar que la iniciativa que surgió como algo casual y con el objetivo de organizar salidas puntuales se ha profesionalizado a través del Club Bizikume. Este club trabaja en nuevos cursos y retos pero, sobre todo, motiva a las mujeres a disfrutar de la bicicleta, tanto a las que llevan años utilizándola como a las que, por miedos o dudas no se sienten seguras sobre dos ruedas. 

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