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Toneladas de resto de naranja recuperan un área degradada de Costa Rica

Hace 21 años un matrimonio de investigadores norteamericanos se propuso investigar que ocurría si en una zona natural degradada de Costa Rica se utilizaban restos orgánicos para recuperar el espacio. Ellos no pudieron terminar el estudio, pero la naturaleza hizo el resto. Esta es la historia de cómo, gracias a toneladas de residuos orgánicos, un área degradada puede convertirse en parque natural reconocido como patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

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En 1997 el matrimonio formado por Daniel Janzen y Winnie Hallwachs, investigadores de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), trabajaba como consultor para el Área de Conservación de Guanacaste en Costa Rica.

Por aquel entonces, el parque natural aún no estaba reconocido por la UNESCO y el matrimonio tenía el cometido de conseguir ese reconocimiento. Para lograrlo necesitaba apropiarse de nuevos terrenos, muchos en manos privadas, con el fin de ampliar la futura zona protegida.

Uno de esos terrenos pertenecía a la empresa de zumos “Del Oro”. Daniel y Winnie se pusieron manos a la obra para llegar a un acuerdo con esta empresa a la que le propusieron la donación de parte de esos terrenos a cambio de extenderle un permiso para bioprocesar gratuitamente sus restos de materia orgánica en una zona del parque degradada por la sobreexplotación ganadera.

La empresa accedió y al poco tiempo más de un millar de camiones depositaron 12.000 toneladas de pieles y pulpa de naranja en una zona delimitada de tres hectáreas. Toneladas de cáscara de naranja que, después de extraer el jugo y los aceites esenciales para su comercialización, quedaban hasta entonces como desecho en su finca. Anteriormente la empresa de zumos “Del Oro” había intentado ofrecer estas cáscaras como alimento para ganado, pero los ganaderos de la zona no las habían aceptado.

Una vez firmado el acuerdo, la intención de los responsables era la de realizar un seguimiento anual del comportamiento de esta materia orgánica en la zona degradada con el fin de analizar los cambios. Querían comprobar si era posible recuperar tres hectáreas de bosque tropical seco, que se encontraba en riesgo de desaparecer a nivel mundial.

Pero ese seguimiento nunca se pudo llevar a cabo, ya que la empresa rival de “Del Oro”, “TicoFruit”, llevó a los tribunales el acuerdo y consiguió el favor del juez, quien lo revocó por considerar que se estaba contaminando el terreno. En consecuencia, el experimento medioambiental se abandonó y nunca fue estudiado en profundidad.

Dieciséis años después Daniel Janzen mencionó el caso al investigador del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey, Estados Unidos), Timothy Treuer. Movido por la curiosidad y por la búsqueda de nuevas líneas de investigación, Treuer se acercó a la zona, pero no encontró la degradación que Janzen comentaba, sino todo lo contrario: una frondosa vegetación había ocupado la tierra antes yerma.

La recuperación había sido posible y abría nuevos caminos para la regeneración de los bosques tropicales secos, esenciales para mitigar el cambio climático, ya que son eficientes procesadores de dióxido de carbono y, además, conservan una amplia diversidad de especies vegetales.

Área de Conservación Guanacaste

En los últimos 30 años el Área de Conservación Guanacaste (ACG) ha sido, a través de su biodesarrollo, un proyecto pionero de conservación y uso de la biodiversidad tropical.

Declarado Patrimonio de la Humanidad  por la Unesco en 1999, contiene juntos e integrados cuatro de los cinco ecosistemas principales del trópico: marino/costero, bosque seco, bosque nuboso y bosque lluvioso.

Representa también el único transecto conservado de este tipo en el nuevo mundo. En ecología un transecto es una técnica de observación y recogida de datos. En realidad es una línea real o imaginaria que se sitúa a lo largo de una zona en la que hay una transición clara – o supuesta – de la flora o de la fauna o de parámetros ambientales.

Su extensión es de 163,000 hectáreas de área silvestre protegida. Parte desde el área marina en los alrededores del archipiélago Islas Murciélago en el océano Pacífico, pasando por la meseta de Santa Rosa hasta la cima de los volcanes Orosí, Cacao y Rincón de la Vieja de la Cordillera Volcánica de Guanacaste y continúa hasta las tierras bajas de la zona caribeña de Costa Rica.

Fuentes:

Róger Blanco Segura .- Coordinador Programa de Investigación Area de Conservación Guanacaste

Restoration_Ecology

www.vozdeguanacaste.com

www.gan-nik.es

https://twitter.com/mancoeduca/status/960533144922357761

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