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Trabajando por una movilidad sostenible

Durante el siglo XX el coche fue símbolo de libertad, independencia y progreso, pero en la actualidad, no vive su mejor momento. En 2019 se prevé que las ventas desciendan un 3% debido a las nuevas formas de movilidad –coche compartido, patinete, bicicletas– y a las restricciones e impedimentos al tráfico que poco a poco se van implantando en el centro de las ciudades. La organización Ecologistas en Acción publicó en el año 2007 un cuaderno titulado “Ideas y Buenas prácticas para la movilidad sostenible” con acciones que se habían aplicado en ciudades de todo el mundo y que habían dado interesantes resultados.

En el año 2007 la organización Ecologistas en Acción publicó el cuaderno titulado “Ideas y Buenas prácticas para la movilidad sostenible” en el que se recogían algunas de las medidas que se habían tomado en grandes ciudades del mundo para reducir el uso del automóvil privado. Muchas de ellas, además, perseguían fomentar la utilización tanto de transportes públicos, como de vehículos no motorizados. El objetivo último de estas medidas era el de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, la congestión y el ruido, además de crear ciudades más agradables para vivir. 

Hoy, doce años después, hemos recogido esas ideas porque siguen gozando de gran actualidad. La mayoría de ellas no han sido implantadas en nuestras ciudades y muchas nos causan rechazo porque nos dificultan la movilidad en coche particular.

1. Medidas para reducir los impactos del automóvil. Consisten, principalmente, en reducir la velocidad permitida. No reducen el número de automóviles en la ciudad, pero sí sus impactos. Su efectividad está demostrada. 

Reducción de la velocidad en áreas urbanas. La circulación a un máximo de 30 kilómetros por hora permite reducciones sustanciales de la contaminación acústica y del aire. Asimismo, el peligro que supone el tráfico, y especialmente el automóvil, para el resto de la ciudadanía se ve fuertemente disminuido.  La unión de estos tres efectos produce que las personas se encuentren cómodas en la calle, ya sea paseando, haciendo ejercicio, o simplemente charlando. 

Reducción de la velocidad en las vías de acceso a las grandes urbes. Reducir a 80 kilómetros por hora la velocidad de acceso reduce la cantidad de contaminantes, de ruido, de siniestrabilidad, de accidentes, de congestión y de emisiones de CO2.

2.  Medidas para reducir el uso del automóvil promoviendo y fomentando conductas colectivas que incrementen el número de ocupantes por vehículo. Se trata de disminuir el número total de coches en circulación que en la actualidad presenta una tasa de utilización de 1,2 personas de media por vehículo:

Utilización de Car Sharing: coches compartidos en los que sólo se paga por las horas que son utilizados y los kilómetros que recorren.

Planes de movilidad para empresas. Transporte laboral. El acceso al trabajo es uno de los motivos de viaje donde la ocupación de los vehículos es menor. Además, en el modelo de ciudad actual –donde cada vez más empresas deciden establecerse en la periferia– las posibilidades de acceso a determinados trabajos en transporte público son muy limitadas o imposibles. Esto fuerza al empleo del automóvil para acceder al puesto de trabajo. Para evitarlo se están implantando políticas para que las empresas, centros industriales, etc. retomen, propongan o fomenten la utilización de autobuses para el transporte laboral de sus trabajadores y trabajadoras.

Regulación del sector de la logística de reparto de mercancías: creación de puntos intermedios de almacenamiento para hacer más fluida la circulación de los vehículos; concreción de franjas horarias para la entrega de mercancías; creación de zonas específicas de carga y descarga 

3.  Medidas de carácter urbano para dificultar el uso del automóvil. Son medidas que vienen impuestas por un contexto urbano que dificulta o imposibilita la utilización del coche. Siempre logran su objetivo porque son obligatorias de cumplir.

Los vecindarios sin coches. Son barrios que pretenden que el empleo del automóvil no sea necesario para la mayor parte de los desplazamientos.

Reducción del espacio viario para el coche. Dificulta, o imposibilita (si la reducción es total) la circulación del vehículo. Contribuye a que cada vez más automovilistas eviten la vía en cuestión consiguiendo lo que se conoce como “evaporación del tráfico”. Permite, a su vez, disponer de un espacio que pueda dedicarse, entre otras posibilidades, a la circulación de otros medios de transporte que den servicio a automovilistas que, tras aparcar su vehículo, necesiten trasladarse a otro punto en transporte público.

4.  Medidas de índole fiscal para reducir el uso del automóvil. Parquímetros y peajes urbanos (cobro de peajes a los vehículos que circulan por una determinada zona, generalmente el centro). Incrementan el coste del uso del coche para disuadir de su empleo. 

5. Medidas para el fomento del transporte público y no motorizado. Todas las Administraciones están a favor de mejorarlo y la mayoría dicen realizar políticas e inversiones para su mejora. En el caso del transporte público de superficie –autobuses y tranvía- la causa principal de la ineficiencia es, con frecuencia, el abusivo uso del automóvil. No se puede mejorar el transporte público sin reducir a su vez el uso del coche. 

El automóvil es, a su vez, la causa de la inhibición de transportes no motorizados como peatones y ciclistas que no encuentran su lugar en la ciudad. Medidas para fomentarlos:

Carril Bus /VAO. Un carril con barreras físicas que impidan la circulación de automóviles. Pretende dotar legítimamente al autobús de un espacio para circular exclusivo y evitar congestiones.  

Creación de organismos en la administración pública que gestionen, de forma global, las diferentes formas de transporte público. Por ejemplo, el Consorcio Regional de Transporte de Madrid. Se trata de pasar de una pluralidad de autoridades administrativas en materia de transporte público a un sistema de autoridad única y concebir el transporte metropolitano de pasajeros como un sistema integrado.

Tranvías urbanos. Es uno de los medios de transporte que más eficiente resulta para demandas medias.Peatonalización. Es una de las formas de rehabilitar el espacio público y de dotarlo nuevamente de sentido. Con su aplicación se recupera toda la vida y actividad perdidas durante décadas de expansión automovilística. 

Fomento de la bicicleta. Es el medio de transporte, exceptuando el caminar, que menos impactos conlleva de todo tipo: no consume energía, no contamina, apenas produce ruido o siniestralidad y el espacio que necesita es escaso. Además, presenta una serie de ventajas para las personas usuarias: es el medio más rápido para distancias inferiores a tres km y resulta muy competitivo hasta distancias de cinco km; aporta beneficios para la salud. 

La organización Ecologistas en Acción planteaba que para que estas medidas tuvieran el efecto esperado no se debían aplicar de forma aislada, sino integradas en planes de movilidad globales que logren planificar de manera eficiente la movilidad dentro de las localidades y la accesibilidad a ellas

Muchos han sido los planes y los esfuerzos que se han destinado a la mejora de la movilidad y, si bien es cierto que en el terreno de la sensibilización se ha recorrido un camino considerable, también lo es que después de doce años el vehículo privado es el más utilizado para casi todos los traslados. Aunque, tal y como queda dicho arriba, el coche no esté viviendo su mejor momento y encuentre cada vez más trabas para circular por ciudad, nada resulta suficiente para revertir la tendencia global hacia la insostenibilidad. Algo hay que hacer.

Photo by Ivan Bogdanov on Unsplash

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