Cuando cae la noche sobre los campos de Osona (Barcelona), hay pequeñas historias que se escriben bajo los tejados y entre las tejas. Historias de búhos comunes que buscan refugio, de masías que vuelven a latir con vida salvaje y de personas que deciden abrir un hueco en su propio hogar para la biodiversidad. En este contexto, el Grup de Naturalistes d’Osona teje —teja a teja— una red de complicidades para que las rapaces nocturnas sigan formando parte del paisaje agrícola.