Siempre la hemos sentido pero últimamente la necesidad de reconectar con la naturaleza se hace más imperiosa, incluso desde el propio asfalto. El artista italiano Marco Ranieri convierte la experiencia de la naturaleza en arte, a través de la participación, observación y divulgación. Cataloga las plantas capaces de nacer en grietas y ruinas de edificios antiguos y genera o renueva una vinculación empática entre personas y lugares. “Creo que la belleza de lo pequeño, lo fragmentado, lo impermanente, se puede ver como metáfora de nuestra propia vida”.