Un estudio revela que las abejas melíferas no vuelan al azar, sino que cada individuo memoriza y repite con sorprendente precisión su propia ruta entre la colmena y la fuente de alimento, incluso en paisajes agrícolas complejos. Además, la orientación es más exacta cuando existen referencias visuales claras, como árboles o setos. Esto confirma que la simplificación agrícola no solo afecta a la biodiversidad, sino también a la eficiencia energética de los polinizadores.