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Dinamarca, la simbiosis con la naturaleza

La periodista Michelle Unzúe ha podido comprobar que Dinamarca goza de una naturaleza exuberante, llena de bosques, lagos y playas kilométricas; que la sensibilización medioambiental de la ciudadanía es muy alta y que las disciplinas políticas, artísticas y sociales responden a esa simbiosis con la naturaleza. Con este post nos adentramos en un mundo de “Velas y Vikingos”.
Man meets the sea

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Michelle Unzué es una periodista pamplonesa que hasta hace muy poco ha residido en Herning, Dinamarca. Desde que llegó al país nórdico, quiso compartir sus experiencias y sensaciones a través del blog “Velas y vikingos”, que ahora ha convertido en un libro de formato digital titulado ‘Dinamarca. Velas, vikingos y mucho más’.

Ella es la autora de la fotografía que ilustra este post y que retrata el monumento “Man meets the sea” (El hombre se encuentra con el mar), obra de Svend Wiig Hansen. El conjunto escultórico representa cuatro gigantes de hormigón blanco, de nueve metros de altura cada uno, que observan tranquilos el mar en la costa Oeste de Jutlandia, muy cerca de Esbjerg. La obra pretende recrear la esencia pura de la humanidad en contacto con la naturaleza.

Y es que una de las cosas que más valora de su estancia en el país nórdico es, precisamente, ese contacto con la naturaleza. “Los bosques daneses me parecen maravillosos, nunca te cansas de ellos… y han sido un auténtico respiro en esta época de pandemias que nos ha tocado vivir. Además, jamás en mi vida he visto tantos ciervos y caballos como en mi estancia en Dinamarca. Ha sido todo un regalo”.

En los tres años que ha durado su estancia en Dinamarca ha tenido la ocasión de comprobar que “Dinamarca goza de una naturaleza exuberante, llena de bosques, lagos y playas kilométricas”. Sin embargo, reconoce que, aunque “a la playa hemos ido muchas veces con la tienda de campaña, ¡no me he metido nunca en el mar! ¡El agua está gélida!”  

A pesar de que las temperaturas no invitan a ponerse el bañador, Michelle explica que esas playas son buenos destinos para comprobar la relación que ha tenido siempre el país con su mar. “Dinamarca es un país con mucho viento e ir a la playa nos viene fenomenal para evitarlo. A mis hijas pequeñas les encanta el plan. Las playas danesas son preciosas: cero masificadas, muy extensas, con arena muy fina… En muchas de la costa Oeste de Jutlandia te puedes encontrar con búnkeres de la II Guerra Mundial.  Existe un museo muy interesante, Tirpitz, que cuenta la historia de esos búnkeres que formaron el Muro del Atlántico. En este centro también encontramos una amplia exposición sobre el ámbar, ya que este es un elemento muy cotidiano en las playas de esta parte del país, donde es fácil encontrarlo debido al fuerte oleaje y al viento.  En Dinamarca, en general, hay varios museos relacionados con el ámbar.

En cuanto a la convivencia de la población con la naturaleza, Michelle asegura que “la sensibilización medioambiental de la ciudadanía es muy alta. Por ejemplo, en el supermercado te cobran 5 coronas por cada bolsa (unos 65 céntimos) para desincentivar su compra. Hay mucha variedad de contenedores para reciclar, y el país ha hecho una apuesta muy clara por las energías renovables. De hecho, está eliminando gradualmente su producción de petróleo (hay que tener en cuenta que es el principal país productor de la Unión Europea), para que desaparezca completamente en 2050. Su objetivo es que en este año el 100% de su energía sea de origen renovable, y van por buen camino para conseguirlo” (+info).

Esta sensibilización también queda patente en disciplinas como el arte. “Por ejemplo, hay un artista danés, Thomas Dambo, que construye trolls o gigantes los bosques con madera reciclada. Son auténticas obras de arte que tienes que encontrar, porque no hay indicaciones exactas de cómo llegar. El propósito es hacer que la gente conecte y disfrute en la naturaleza, y a la vez concienciar sobre la importancia del reciclaje y la sostenibilidad” (+ info).

Otro artista destacado que representa la simbiosis con la naturaleza es Olaffur Eliasson y su obra la casa del fiordo, o Fjordhus, uno de los complejos más emblemáticos de Vejle que constituye un homenaje al agua y actúa como unión entre el fiordo y la ciudad. Se trata del primer edificio diseñado por este artista dano-islandés y que se inauguró en 2018.

“Pero no hay que recurrir sólo al ámbito político o artístico para descubrir esa sensibilidad medioambiental, ya que se intuye en la vida cotidiana de Dinamarca. Por ejemplo, existe una amplia red de centros de naturaleza y en prácticamente todos ellos hay un parque infantil construido con madera. Son unos columpios sencillos, divertidos y totalmente integrados con el entorno del bosque o la naturaleza.

Y cuando entramos en los hogares, se sigue respirando esa comunión con el medioambiente. El diseño de sus muebles, los materiales que utilizan y su gusto en general. Con unas flores secas, un cojín y una vela crean una composición espectacular”.

Estas son algunas de las experiencias que Michelle ha cargado en la maleta de vuelta a casa y que además ha sintetizado este último post que ha escrito (leer aquí).

Será interesante conversar de nuevo con ella, una vez que se haya aclimatado a su nueva vida, para indagar sobre los contrastes que ha encontrado entre el país nórdico y nuestra realidad.

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