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El águila de Bonelli, acompañada ante el peligro

El proyecto AQUILA a-LIFE quiere aumentar la presencia del águila de Bonelli, una rapaz en peligro de extinción. Recuperar su hábitat natural, reintroducir nuevos ejemplares y minimizar las amenazas a las que se enfrenta su recuperación son los objetivos fijados por este proyecto coordinado por GREFA.

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¿Sabías que existe un proyecto llamado AQUILA a-LIFE que pretende aumentar la extensión de la presencia del águila de Bonelli?

Se trata de una rapaz que está en peligro de extinción. Puede considerarse como la más ágil entre el resto de las grandes águilas, porque es capaz de volar a baja altura sobre las copas de los árboles y de entrar en el interior del bosque. Como, además, puede cazar en espacios abiertos, su espectro alimentario es muy amplio.

Tiene grandes áreas de campeo sobre las que se alimenta de comadrejas, ratas de agua, perdices rojas, conejos, liebres, palomas, tórtolas, mirlos, zorzales, patos, garzas, gaviotas, lagartos y un largo etcétera.

Además, pertenece al grupo de los super-depredadores, nombre que no hace referencia a ningún super héroe, sino al colectivo de animales que es capaz de matar a otros depredadores. De hecho, dentro de su dieta alimenticia encontramos rapaces como ratoneros, halcones, gavilanes, cernícalos o mochuelos.

Estos hábitos alimenticios tan amplios nos hacen tomar conciencia del papel fundamental que juega esta rapaz en el entorno medioambiental, ya que su presencia nos informa del control poblacional que ejerce sobre sus presas.

Sin embargo, su hábitat natural está menguando, al igual que su población.

Por eso ha surgido este proyecto que está coordinado por el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA) y en el que participan como socios la Diputación Foral de Álava, la Fundació Natura Parc (Mallorca), Gestión Ambiental de Navarra-Gobierno de Navarra (GAN-NIK), ISPRA (Italia) y LPO/BirdLife (Francia).

En palabras del personal técnico de biodiversidad de GAN-NIK, “se trata de un proyecto europeo en el que están implicados varios países del mediterráneo occidental, lo que permite un enfoque de conservación a gran escala. Tuvo su origen hace unos años con el proyecto LIFE Bonelli, por lo que ya tiene muchos avances y logros conseguidos a los que Aquila a-LIFE puede dar continuidad”.

La línea de trabajo del proyecto contempla, además de la recuperación del hábitat y la reintroducción de águilas en el medio natural, la previsión de las principales amenazadas actuales para este animal, con especial atención a las electrocuciones. Para ello pretende contar con la colaboración de compañías eléctricas, administraciones locales y profesionales expertos en la materia. “Además, se plantean medidas de mejora de hábitat que benefician a otras especies quizá no tan emblemáticas como nuestra Bonelli”, añaden desde la entidad.

Entre las grandes amenazas de muerte no natural a las que se enfrenta esta rapaz, además de los tendidos eléctricos, es el ahogamiento. El águila de Bonelli es un animal que se siente atraído por el reflejo de las aguas de las balsas, a donde se acerca y cae sin poder luego salir.

Este es el riesgo que presenta, por ejemplo, la balsa de Arguiñariz, situada en un antiguo vertedero navarro gestionado antes por la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y que ahora la propia entidad ha recuperado. Para evitar que sus aguas se conviertan en una trampa mortal, el Gobierno de Navarra, a través de su sociedad pública GAN-NIK, ha colocado un sistema de escape.

“Lo que hacemos es instalar dos tipos de estructuras de escape –indican desde GAN-NIK-: unas islas flotantes revegetadas y una lengua de dos capas de goma que rodean una tela de nylon. Con dos puntos de anclaje en la parte alta, cae por su propio peso y como una de las caras es rugosa y queda expuesta hacia el exterior, permite el agarre necesario para la salida de fauna”.

Precisamente Arguiñariz es, junto a Guirguillano, Bidaurreta y Sorakoitz el nombre de uno de los cuatro pollos de águila de Bonelli que llegaron el pasado 21 de junio a Navarra para ser liberados (ver artículo de prensa aquí). Los ejemplares, dos machos y dos hembras de 78, 42, 45 y 49 días de edad respectivamente, procedían de dos centros de cría en cautividad de Francia y del Grupo de Rehabilitación de Fauna Autóctona (GREFA) de Madrid. Con su puesta en libertad se pretende que la zona de Guirguillano-Etxauri vuelva a ser uno de los territorios donde el águila de Bonelli viva, tal y como ocurría hace 15 años.

Sólo el tiempo dirá si la reintroducción ha sido efectiva, del mismo modo que dirá si esta rapaz está consiguiendo recuperar el espacio que antes le correspondía. De momento los trabajos realizados, tanto en el ámbito del primer proyecto LIFE (LIFE Bonelli) como en el ámbito de AQUILA a-LIFE han dado sus resultados. Actualmente Navarra cuenta con dos territorios de Águila de Bonelli, fruto del esfuerzo realizado.

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