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El cielo oscuro de los acantilados de Møn

La isla de Møn, es el único enclave de Dinamarca que forma parte de los Parques Internacionales de Cielo Oscuro, una asociación que elige los lugares en los que es posible contemplar un cielo estrellado de manera nítida, un Dark Sky. Este tipo de parques juegan un importante papel medioambiental y más si tenemos en cuenta que el ciclo vital de luz/oscuridad al que se han adaptado todas las especies del planeta a lo largo de 3.000 millones de años se está rompiendo.
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Hace 70 millones de años, cuando las placas tectónicas comenzaron a empujar el fondo del mar Báltico hacia la superficie, surgieron los acantilados de Møn (Møns Klint), declarados hoy reserva de la biosfera de la UNESCO.

Sus paredes, de roca caliza, están formadas por fósiles marinos y suponen un buen cobijo para el halcón milenario. Su altura es de 126 metros, y se prolongan durante seis kilómetros sobre las turquesas aguas del Báltico. De hecho, hay quien llama a esta zona el “Caribe frío” de Dinamarca, por ese color turquesa que, sin embargo, desaparece en los días en los que no luce el sol.

Situados a dos horas de Copenhague, los convierten en una excursión perfecta para disfrutar de su belleza, de su valor geológico, y de su abundancia de fósiles belemnites, de día…

… y de la oscuridad y de las estrellas, de noche. Y es que, la isla de Møn, es el único enclave de Dinamarca que forma parte de los Parques Internacionales de Cielo Oscuro, una asociación que elige los lugares en los que es posible contemplar un cielo estrellado de manera nítida, un Dark Sky.

Tal y como explicábamos en un post anterior, las comunidades de cielo oscuro, integradas en la Asociación Internacional del Cielo Oscuro (IDA), pueden ser ciudades o territorios que se preocupan por defender un cielo nocturno sin contaminación lumínica y el derecho a observar las estrellas a través de ordenanzas municipales y labores de concienciación social sobre la importancia de los cielos oscuros.

También pueden ser parques privados o públicos que implementan buena iluminación exterior y brindan programas de cielo oscuro para el público visitante.

Por último, las reservas naturales, santuarios o lugares más remotos (y a menudo los más oscuros) del mundo cuyo estado de conservación es más frágil, también están considerados comunidades de cielo oscuro.

¿Y por qué son importantes esta clase de comunidades? Estudios recientes constatan que la iluminación nocturna está alterando los patrones de comportamiento de muchas especies y que está empezando a verse las consecuencias en el organismo humano. 

Hay que tener en cuenta que el ciclo día/noche produce de forma natural una variación de la cantidad de luz en el ambiente con la que la vida ha evolucionado en este planeta desde hace más de 3.000 millones de años. Todas las especies han adaptado su ciclo vital a ese ciclo diurno de luz/oscuridad, convirtiéndose en uno de los principales ciclos naturales. Y ahora se está rompiendo.

Por eso, enclaves como los acantilados de Møn u otros como las Islas Canarias, Hawaii, el norte de Chile o la Sierra de San Pedro Mártir en Baja California, México juegan un papel medioambiental clave.

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