El pasillo principal del colegio San Francisco de Pamplona se ha transformado en un jardín suspendido. Un “jardín colgante” compuesto por 1.400 hojas únicas que convierten el recorrido diario del alumnado en una invitación a mirar de otra manera y a combatir la ceguera verde. Porque, aunque convivimos constantemente con las plantas, muchas veces nos pasan desapercibidas.
Virginia Santos Itoiz ha sido la autora del proyecto y LABEA – Laboratorio de arte, ciencia y naturaleza, el impulsor de la iniciativa.