Los cascos antiguos de las ciudades, en general, están llenos de casas, calles estrechas, asfalto y muy poco verde. Por eso, en Pamplona, LABEA – Laboratorio de arte, ciencia y naturaleza, dentro de su programa Plantadanía ha propuesto una exposición y un concurso que invitan a visibilizar la labor de las maestras balconeras, esas mujeres (en su mayoría) que, desde lo cotidiano y doméstico, han contribuido y contribuyen a la naturalización de los barrios.
El cambio climático está poniendo en jaque a las grandes urbes que necesitan una nueva planificación urbanística capaz de crear refugios climáticos y velar por la salud de la ciudadanía y la seguridad de la economía y de las infraestructuras. Se trata de un gran reto al que no hay más remedio que hacerle frente, porque está claro que vivimos en un mundo que cada vez es más cálido.
En Barcelona tienen claro que calidad de vida es sinónimo de ciudad verde. Estructuras para polinizadores, siegas parciales, jardines repletos de flores, agricultura urbana, cuidado de las zonas de transición entre la trama urbana y las zonas naturales… Todas ellas son actuaciones que se llevan a cabo en una ciudad en la que se entiende que la salud de la población urbana depende directamente de la salud de los entornos naturales.












