Un estudio realizado en Finlandia observó que introducir suelo de bosque, césped y otros elementos naturales en los patios de varias escuelas infantiles modificó, en apenas 28 días, la microbiota de la piel y del intestino de niños y niñas de entre 3 y 5 años. Esto refuerza la idea de que nuestra salud también depende de la biodiversidad que nos rodea.












