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Título de Lord o Lady por la conservación de una reserva natural

En un rincón de las Tierras Altas de Escocia, las Highlands, existe una reserva natural que se dedica a recuperar la flora y fauna autóctona. Se financia gracias a las aportaciones de todo el mundo. La iniciativa consiste en vender parcelas-souvenir de carácter hereditario, que se pueden visitar y donde se puede acampar o plantar un árbol. Quien las compra adquiere el título de lord o lady.
HightLand Titles

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Cuando Peter Bevis, botánico de formación, fue consciente de que el 98% de la masa forestal de un rincón de las Tierras Altas de Escocia, las Highlands, había sido talada y que solo quedaban pequeñas manchas aisladas del bosque autóctono, se preguntó qué podía hacer.

Fue entonces cuando compró una propiedad de cien hectáreas, muy castigada por la actividad humana. Una tierra que antes se cultivaba, después se utilizó como pasto de ganado y, finalmente, sirvió como explotación maderera. En ella se plantaron muchas especies foráneas, baratas y de rápido crecimiento, que además de repercutir sobre la flora endémica, también lo hizo sobre la fauna.

Una vez adquirido el terreno, y con el objetivo de dar formar a la idea que le rondaba en la cabeza, contactó con Stewart Borland. Ambos fundaron Highland Titles, una reserva medioambiental que en la actualidad trabaja para que las especies autóctonas vayan recobrando el protagonismo que les corresponde.

Cuando comenzaron con el proyecto, solo existían dos sendas que rodeaban la reserva. En cinco años crearon una red de caminos adicionales, dos lagunas artificiales, una caseta, que ahora sirve de recepción para los visitantes, y un aparcamiento.

A continuación, comenzaron a eliminar la picea de sitka (la conífera que se utiliza en la fabricación de instrumentos musicales de cuerda) y el abeto rojo, para devolver su espacio a los abedules. Pero lo hicieron despacio, para no alterar de manera instantánea el equilibrio que había alcanzado la naturaleza.

Con el transcurso del tiempo, generar hábitats para los animales de la reserva se fue convirtiendo en otra de las prioridades de Peter y Steward. El gato salvaje escocés, por ejemplo, es una especie extinta en el resto del país. Su población se reducía a una decena de ejemplares en Highlands, por lo que salvarlo era uno de los objetivos de más peso de la reserva. Por eso se creó un centro de recuperación. Las encargadas de estrenarlo fueron tres crías que habían sido abandonadas por su madre, y que después se dejaron en libertad. A partir de entonces, el refugio ha seguido albergando a más residentes ocasionales.  

Todos aquellos cambios provocaron que animales que hacía tiempo que no se acercaban a la reserva, retornaran. Incluso que, algunos de los que nunca habían estado allí, se quedaran. Esto hizo que tanto Peter como Steward cambiaran de perspectiva y no se fijaran tanto en los árboles, sino en ir buscando equilibrios ecológicos.

Para llevar a cabo su proyecto de conservación, los promotores necesitaban dinero. Entonces pusieron en marcha una original campaña para conseguirlo: vender parcelas souvenird, es decir, parcelas simbólicas de pedacitos de tierra escocesa.

Hoy por hoy son más de 100.000 las personas de todo el mundo que han comprado una de esas parcelas. Y el número sigue aumentando.

Quien accede a su compra obtiene, directamente, un derecho personal sobre una forma de propiedad hereditaria que se puede transmitir a las generaciones futuras y que no está sujeta a impuestos. Asimismo, adquiere el derecho a visitar su parcela, acampar en ella o plantar un árbol. También recibe una distinción, un certificado de lord o lady, un título honorífico, de cortesía, ya que cuando alguien es propietario de tierras en Escocia es merecedor de ese título.

Highland Titles, por su parte, sigue siendo el propietario registrado, por lo que puede gestionar la tierra como una reserva natural. Como, además, es propiedad de Highland Titles Charitable Trust for Scotland (organización sin ánimo de lucro), se garantiza que la tierra solamente podrá ser usada con propósitos conservacionistas.

La oferta de las parcelas es variada, como así lo es también el perfil de quienes compran. Así existe la posibilidad de adquirir 100 pies cuadrados por 180€; 10 pies cuadrados por 90€ ó 1 pie cuadrado por 60€ (36€ si es por descarga ecológica). Incluso quien desee comprar en pareja tiene una oferta ad-hoc.

Y así es como el mundo se está llenando de land-lord o land-lady que con sus aportaciones están recuperando un rincón de Escocia.

Fotografías cedidas por Highland Titles.

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