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Paraisos llenos de residuos

Si los residuos son un síntoma del nivel de contaminación de los mares, entonces no cabe duda de que nuestros mares están muy enfermos. La presencia de basuras en el mar se ha convertido en un fenómeno con un gran impacto medioambiental. Que haya tanta suciedad en las costas y fondo marino es un problema de salud y un problema económico. Cada día se retiran de las playas miles de residuos que arrastra el mar o que dejan detrás los bañistas. Aunque podríamos mencionar muchas de esas playas, vamos a resaltar sólo algunas de ellas que parecen más afectadas por este problema.

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La acumulación de plástico en los mares, que empezó a ser considerable a partir de los años 50, ha llegado a las Islas Canarias. Botes, envases y botellas de plástico atestan la reserva marina más grande de Europa, la Playa del Ámbar, al noroeste de La Graciosa, en Las Palmas de Gran Canaria. Proceden, conducidos por las corrientes, del sur de Europa, norte de África e incluso desde América.

Según publicó el periódico El País, los biólogos de la organización ecologista WWF aseguran que a estas alturas solo recogen los trozos de plástico más grandes antes de que se descompongan al sol. Con los microplásticos ya no pueden hacer nada. Partículas de menos de cinco milímetros de diámetro se confunden con los granos de arena de la playa. De hecho, la playa canaria está al mismo nivel que las de Hong Kong en lo que a presencia de microplásticos se refiere.
Se trata de un problema que cada vez es más difícil de mitigar, a pesar de que decenas de voluntarios de esta organización recogen alrededor de 100.000 kilos de basura al año.
En diferentes informes oficiales se señalan que el 52,7% de las muestras recogidas en la arena eran de fragmentos plásticos y el 35,6% de petróleo. Canarias trabaja a contrareloj para abordar este gran problema porque, tal y como declara al periódico ‘Canarias7’ la viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno Canario, Blanca Pérez, “o se toma conciencia o se va al desastre”.

Pero Canarias no es el único lugar del planeta afectado por la invasión del plástico. Hay muchos más. De hecho, cada día 8 millones de toneladas de desechos acaban en el océano. La Fundación Ellen MacArthur estima, incluso, que en 2050 “habrá más plástico que peces en los océanos”. Por ejemplo, la isla Henderson, perdida en medio del océano Pacífico sur, es una de las más contaminadas del mundo con millones de desechos de plástico que cubren el suelo. Situada casi en el centro de la gran corriente marina del sur del Pacífico, en un auténtico remolino oceánico, recibe los restos provenientes de Sudamérica y de los barcos. Alrededor de 40 millones de restos de plástico recubren la isla, es decir, que hay unos 671 desechos por metro cuadrado. Un estado de emergencia revelado en el informe de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

La historia se repite en pleno mar del Caribe: tenedores, cucharas, televisiones, zapatos, botellas y platos fueron descubiertos como una ‘alfombra de plástico y poliestireno’ de varias millas de longitud entre las islas hondureñas de Roatán y Cayos Cochinos. Semejante “despropósito” fue denunciado el pasado mes de octubre por la fotógrafa de origen británico, Caroline Power, quien capturó con su cámara las imágenes que se pueden ver en su página de Facebook.

La organización ambientalista Blue Planet Society, dedicada a luchar por la limpieza del océano, asegura que esta basura tiene su origen en el río Monteagua, en Guatemala y que llegó hasta Honduras arrastrada por las fuertes lluvias que han afectado a Centroamérica en los últimos meses. El problema reside en la falta de un sistema formal de recolección de basura en el país. En muchas aldeas, la basura se tira a lo largo de las riberas de los ríos y en las afueras de las ciudades, a menudo cerca de un río.

El PNUMA (Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas) cifra en 6,4 millones de toneladas el total de basura que acaba cada año en el mar. Mientras un 70% acaba en el fondo marino, otro 15% se mantiene en la columna de agua (unidad de medida de la presión que representa el peso de una columna de agua pura) y el resto termina en las playas.

Tomar conciencia de todo esto es sumarse a las estrategias de reducir los residuos plásticos. Es hora ya de afrontar el problema de estos residuos desde su propio origen y adoptar medidas drásticas que vayan encaminadas a eliminar de nuestra vida aquellos objetos que no son reciclables. Un problema global que nos afecta a todos.

Fotos: Caroline Power

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