En la actualidad, sólo un 13 % de la producción textil se recicla. 92 millones de toneladas de residuos textiles terminan cada año en los vertederos. Y ha llegado el momento de parar. Ahora, la legislación vigente hace responsables a las propias empresas de la gestión de sus propios residuos y la economía circular se ha convertido en el objetivo principal de todas ellas. Lo que se pretende es convertir el residuo textil en materia prima para futuros productos.

La UE consume cada año miles de millones de toneladas de materias primas para alimentar sus economías. Solo el 12% de todos esos materiales son reciclados, cuando el objetivo es que sea el doble para 2030.
La UE espera elevar el consumo de productos reciclados con la futura Ley de Economía Circular que se aprobará en 2026. ¿Será posible?

El poso del café, el brik de la leche, el bote de conservas de las lentejas, los restos de barrer, el envase vacío del detergente para la ropa… Es abrumadora la cantidad de residuos que generamos a diario.
Cuando depositamos una caja de cartón en el contenedor gris, se convierte en un residuo enterrado en el vertedero. Sin embargo, la tecnología ha avanzado y tenemos la suerte de vivir en zonas donde podemos separar nuestras cajas de cartón para convertirlas en nuevos recursos y seguir haciendo girar la rueda para un futuro más sostenible. Tirar una caja de cartón en el lugar correcto… un pequeño gesto con consecuencias trascendentales, ¿no?

En 2010 la ingeniera electrónica Isabel Cristina Gámez y el arquitecto Óscar Andrés Méndez decidieron fundar la empresa Conceptos Plásticos que se dedica a transformar plástico en materiales de construcción y ayuda a minimizar problemas como el exceso de residuos plásticos, la crisis de vivienda en Colombia, la escasez de escuelas en Costa de Marfil, la malaria, las condiciones de trabajo no dignas, la necesidad de letrinas en campos de refugiados…

Llamamos impropios a los residuos depositados en los contenedores que no corresponden y que contaminan a los depositados correctamente. Su presencia dificulta e incluso imposibilita la recuperación y el reciclaje, con la consiguiente pérdida de recursos y dinero que ello acarrea. La buena separación de origen evita todos estos inconvenientes y ayuda a convertir los desechos en nuevos materiales aprovechables. ¿Vas a dejar pasar esta oportunidad?

¿Cuánta ropa tienes en el armario que no te pones? ¿Has pensado alguna vez retirarla? ¿Sabrías cómo hacerlo? ¿Te preguntarías a dónde iría a parar? En torno al 75 % del textil que se recoge en contenedores rosas o en puntos limpios es perfectamente reutilizable o reciclable Transformemos ese residuo en recurso.

Secuestro de carbono a través de la gestión sostenible de bosques y pastizales para la mitigación del cambio climático, conservación de la biodiversidad en áreas mineras, disminución de emisión de gases de efecto invernadero asociados a la minería del carbón, restauración del entorno natural, mejora de la capacidad de sumidero de carbono (suelo y biomasa) a través de la gestión sostenible y revitalización económica de una zona que estaba sufriendo despoblamiento. Todo ello en pos de recuperar una antigua escombrera minera.

Las cáscaras de pistacho podrían ser aprovechadas como captadoras de CO2, después de convertirse en carbón activo. El gran reto de la industria está en conseguir activar ese carbón de manera sostenible, eficiente y no muy costosa. El mercado así lo pide, ya que se prevé que su comercialización crezca a una tasa anual del 2,9% entre 2020 y 2028

El cabello humano tiene una relación resistencia-peso comparable al acero. Además, puede soportar una deformación de hasta el 70% antes de romperse. También repele el agua y es biodegradable. La diseñadora neerlandesa Zsofia Kollar vio todo ese potencial y creó una empresa para aprovecharlo como materia prima en la producción textil

En el ámbito de los residuos urbanos la ciudadanía cada vez tiene más interiorizado que cuanto se desecha puede convertirse en recurso. Con el papel se hace papel reciclado, con los envases, nuevos plásticos, con la materia orgánica, compost y energía, etc. Pero ¿qué ocurre con los escombros y materiales de construcción? “Escombrarte” es un certamen internacional de escultura basado en el Arte del Reciclado, una de las bases de la economía circular; un certamen que sorprende gracias a unas obras y materiales que cobran vida, después de haberse convertido en mero escombro.