La viticultura de precisión concentra el riego y los tratamientos allí donde realmente son necesarios. Pero, además, durante la vendimia se lavan cajas, tolvas, prensas, tuberías, suelos y depósitos. El agua utilizada puede arrastrar azúcares, alcohol, levaduras, hollejos y materia orgánica, por lo que se convierte en una buena materia prima para producir nuevos productos y cerrar así la economía circular.

El nuevo Reglamento (UE) 2025/40 sobre los envases y residuos de envases, comenzó a aplicarse, con carácter general, el 12 de agosto de 2026. La norma cambia el enfoque que Europa había mantenido hasta ahora: ya no se trata de recoger y reciclar mejor los envases, sino de reducir los residuos.

La acumulación de residuos plásticos es uno de los grandes retos ambientales del siglo XXI. En este contexto surge Ecobuild, una iniciativa nacida en Malí que demuestra que la economía circular puede ser también una herramienta de desarrollo social. El proyecto comenzó en 2019 como una iniciativa personal impulsada por Sabou Doumbia y, con el tiempo, se ha consolidado como una pequeña industria capaz de procesar 67 toneladas mensuales de residuos plásticos.

La gestión de residuos es uno de los grandes retos medioambientales de nuestro tiempo.
El aumento de la población, sobre todo en las ciudades, hace que aumente también la cantidad de residuos generados y con ello la necesidad de reciclar y reutilizar materiales de manera eficiente, en post del desarrollo de una economía circular consolidada.
En este proceso, la Inteligencia Artificial está cobrando un protagonismo indiscutible.

En la actualidad, sólo un 13 % de la producción textil se recicla. 92 millones de toneladas de residuos textiles terminan cada año en los vertederos. Y ha llegado el momento de parar. Ahora, la legislación vigente hace responsables a las propias empresas de la gestión de sus propios residuos y la economía circular se ha convertido en el objetivo principal de todas ellas. Lo que se pretende es convertir el residuo textil en materia prima para futuros productos.

La UE consume cada año miles de millones de toneladas de materias primas para alimentar sus economías. Solo el 12% de todos esos materiales son reciclados, cuando el objetivo es que sea el doble para 2030.
La UE espera elevar el consumo de productos reciclados con la futura Ley de Economía Circular que se aprobará en 2026. ¿Será posible?

El poso del café, el brik de la leche, el bote de conservas de las lentejas, los restos de barrer, el envase vacío del detergente para la ropa… Es abrumadora la cantidad de residuos que generamos a diario.
Cuando depositamos una caja de cartón en el contenedor gris, se convierte en un residuo enterrado en el vertedero. Sin embargo, la tecnología ha avanzado y tenemos la suerte de vivir en zonas donde podemos separar nuestras cajas de cartón para convertirlas en nuevos recursos y seguir haciendo girar la rueda para un futuro más sostenible. Tirar una caja de cartón en el lugar correcto… un pequeño gesto con consecuencias trascendentales, ¿no?

En 2010 la ingeniera electrónica Isabel Cristina Gámez y el arquitecto Óscar Andrés Méndez decidieron fundar la empresa Conceptos Plásticos que se dedica a transformar plástico en materiales de construcción y ayuda a minimizar problemas como el exceso de residuos plásticos, la crisis de vivienda en Colombia, la escasez de escuelas en Costa de Marfil, la malaria, las condiciones de trabajo no dignas, la necesidad de letrinas en campos de refugiados…

Llamamos impropios a los residuos depositados en los contenedores que no corresponden y que contaminan a los depositados correctamente. Su presencia dificulta e incluso imposibilita la recuperación y el reciclaje, con la consiguiente pérdida de recursos y dinero que ello acarrea. La buena separación de origen evita todos estos inconvenientes y ayuda a convertir los desechos en nuevos materiales aprovechables. ¿Vas a dejar pasar esta oportunidad?