Cuando cae la noche sobre los campos de Osona (Barcelona), hay pequeñas historias que se escriben bajo los tejados y entre las tejas. Historias de búhos comunes que buscan refugio, de masías que vuelven a latir con vida salvaje y de personas que deciden abrir un hueco en su propio hogar para la biodiversidad. En este contexto, el Grup de Naturalistes d’Osona teje —teja a teja— una red de complicidades para que las rapaces nocturnas sigan formando parte del paisaje agrícola.
El Parque Fluvial de la Comarca de Pamplona es un importante corredor ecológico en el que conviven personas, animales y plantas. La Mancomunidad hace un gran esfuerzo para preservar su buen estado y el de sus habitantes con acciones que van desde la pura observación y diagnóstico, hasta el de la conservación, protección y divulgación












