En 2018 el riesgo de desprendimientos hizo necesario acometer obras para asegurar la ladera derecha que acota la boca del manantial de Arteta y la casa del guarda, Centro de Información de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. Helicópteros, cuadrillas de obra y maquinaria irrumpieron en un paraje en el que rumor del agua suele ser el protagonista indiscutible. Era necesario si queríamos oir de nuevo su voz.

Las aguas del acuífero de Arteta, situado en las entrañas de la Sierra de Andía dan de beber a Pamplona desde 1895. Dificultades técnicas, trabas administrativas, tensiones políticas, etc. no consiguieron dar al traste a un proyecto que pretendía conducir las aguas a corporaciones, sociedades, industrias y particulares que a finales del siglo XIX aumentaban rápidamente en número.