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Cada día 8 millones de toneladas de desechos acaban en el océano. Se estima que en 2050 habrá más plástico que peces en los océanos. Ante esto, recibir la noticia de que se va a comercializar una tarjeta bancaria (tradicionalmente muy difíciles de reciclar) producida con residuos marinos es positivo en sí mismo, a la par de alarmante. Porque, por un lado, es esperanzador saber que alguien se dedica a recoger esos residuos y a darles nuevos usos, mientras, por otro, es alarmante comprobar que seguimos asfixiando los mares con nuestros plásticos.

La pelusa y otros residuos textiles que quedan en las máquinas secadoras de las lavanderías (borra) siempre se han tratado así, como residuo inservible. Sin embargo, ahora, estudiantes de la Escuela Universitaria de Diseño e Ingeniería de Barcelona (Elisava), en colaboración con Girbau Lab, una plataforma de innovación abierta de la industria de la lavandería, han hecho posible que se conviertan en un recurso que se puede transformar en un material similar al cartón.
El nuevo material se llama Clint y se utiliza en la industria papelera como papelería o packaging. Además, se están estudiando otras aplicaciones como la fabricación de carcasas de pendrives.

Los libros no duran eternamente en las estanterías ni de librerías ni de editoriales. Pasan a estar descatalogados y al temido procedimiento de expurgo, o lo que es lo mismo, a la selección de aquellos ejemplares que están abocados a la retirada o incluso a la destrucción. “Libros libres” salva a varios de esos ejemplares del olvido y los convierte en pequeñas esculturas. De esta manera, sus historias, personajes y paisajes recobran vida, llegan al público y los envuelven de la magia inherente a la literatura y al arte en general.

Vik Muniz es un artista que recicla, reutiliza, repiensa y reinterpreta. Toma de referencia obras icónicas que están en el imaginario popular y las rehace con técnicas y materiales muy particulares. Recoge imágenes fácilmente reconocibles y las reinterpreta dándoles un valor que antes no tenían. Y después fotografía esas nuevas obras para destruirlas finalmente y para que se quede la fotografía como único testigo de aquel trabajo. Su obra estará expuesta en el Museo de la Universidad de Navarra hasta el mes de marzo de 2021.

Separamos desde hace más de veinte años envases, papel y vidrio. Desde algo menos los residuos orgánicos y resto de residuos domésticos. Cada vez somos más conscientes de que el consumo desmesurado no es bueno para el planeta y, sin embargo, las tasas de reciclaje tienen todavía un amplio margen de mejora. ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para mejorar?

El plástico ha vuelto a nuestras compras y en consecuencia a nuestras vidas y entorno en una medida que muchas voces consideran ya preocupante. Como consumidores, ¿podemos hacer algo?

Desde hace ya unos años, las empresas fabricantes de envases, así como aquellas que los utilizan para proteger sus productos, buscan el envase sostenible definitivo. Para ello trabajan principalmente en dos ámbitos: en la utilización de materiales de origen biológico, frente a los tradicionales fósiles; y en la biodegradación, como forma de gestión de los residuos que generan los recipientes.