Durante muchos años las técnicas de poda del trasmoche y del ipiñabarro cincelaron nuestros bosques y alimentaron carboneras y astilleros. Era la manera que nuestros leñadores conocían de explotar madera sin talar árboles. En la actualidad, ya apenas se utilizan, pero no hay duda de que ha dejado su huella en nuestra historia y en nuestros paisajes.

Los humanos apenas representamos el 0,01% de la biomasa global. Aun así, según un estudio recientemente publicado, el peso de la antropomasa (de los elementos que generamos) supera la del total del resto de los seres vivos. Es muy probable que el planeta sobreviva a pesar de nuestra desmesura, pero ¿lo haremos nosotros como especie?

Ayuntamiento Arakil

Cuando la agricultura tradicional de Arakil se vio amenazada por la moderna, el ayuntamiento de Arakil, la Agencia de Desarrollo de la Sakana y la asociación Arre se pusieron en marcha para escuchar a los vecinos de más edad y recuperar su conocimiento y su saber hacer. Hoy se han recuperado varias variedades locales y se ha creado una red de custodia y multiplicación de la biodiversidad que pretende hacer partícipe a los habitantes del valle y alrededores para que cultiven, multipliquen e intercambien semillas y árboles frutales.