El botánico japonés Akira Miyawaki estudió los llamados bosques potenciales, aquellos que crecerían de forma natural en un territorio si la actividad humana dejara de intervenir. A partir de esa idea desarrolló un sistema para recrear esas comunidades vegetales utilizando exclusivamente especies autóctonas. Son los bosques Miyawaki, una técnica de restauración ecológica que está cambiando la forma de introducir naturaleza en las ciudades.
3 árboles visibles desde cada vivienda, centro educativo o lugar de trabajo; 30 % de cobertura arbórea en cada barrio; 300 metros como distancia máxima hasta un espacio verde de calidad. Estas son las tres reglas que imperan en la guía 3-30-300 de Cecil Konijnendijk y que sirve de brújula para crear ciudades más saludables. Porque, al final, una ciudad no es mejor por tener edificios modernos o calles amplias, sino también por integrar la naturaleza en la vida cotidiana de quienes la habitan.
Un estudio realizado en Finlandia observó que introducir suelo de bosque, césped y otros elementos naturales en los patios de varias escuelas infantiles modificó, en apenas 28 días, la microbiota de la piel y del intestino de niños y niñas de entre 3 y 5 años. Esto refuerza la idea de que nuestra salud también depende de la biodiversidad que nos rodea.
Cuando cae la noche sobre los campos de Osona (Barcelona), hay pequeñas historias que se escriben bajo los tejados y entre las tejas. Historias de búhos comunes que buscan refugio, de masías que vuelven a latir con vida salvaje y de personas que deciden abrir un hueco en su propio hogar para la biodiversidad. En este contexto, el Grup de Naturalistes d’Osona teje —teja a teja— una red de complicidades para que las rapaces nocturnas sigan formando parte del paisaje agrícola.
Javier Blanco Zumeta ha dedicado toda su vida a la enseñanza. Y también a prestar atención a los lugares que nadie miraba. Así ha descubierto más de 200 nuevas especies de flora y fauna en el desierto de los Monegros. Muchas llevan su nombre.
Un estudio revela que las abejas melíferas no vuelan al azar, sino que cada individuo memoriza y repite con sorprendente precisión su propia ruta entre la colmena y la fuente de alimento, incluso en paisajes agrícolas complejos. Además, la orientación es más exacta cuando existen referencias visuales claras, como árboles o setos. Esto confirma que la simplificación agrícola no solo afecta a la biodiversidad, sino también a la eficiencia energética de los polinizadores.
Las marismas son importantes sumideros de CO2 y un enclave privilegiado para la biodiversidad. Además, cuentan con salinas, que tan importantes han sido en la economía y en la vida del ser humano.
La Bahía de Cádiz es una de esas marismas que clama nuestra atención. Y para dársela, en 20212 se fundó Salarte, una organización sin ánimo de lucro que pretende recuperar, gestionar y poner en valor la marisma salinera mediante iniciativas científicas, medioambientales, etnográficas, económicas y socioculturales.
En marzo de 2025 la Mancomunidad ha instalado dos nuevos hoteles de insectos en el Manantial de Arteta y en el recinto de los depósitos de Mendillorri , con el objeto de enriquecer la biodiversidad y fomentar la observación de la fauna local.
El objeto principal de esta iniciativa es la creación de puntos de interés naturalístico en ambas localizaciones, facilitando la observación e identificación de abejas solitarias, mariquitas o crisopas, destacando el importante papel que desempeñan en la polinización y el equilibrio ecológico de estos dos enclaves.
El Instituto de Enseñanza Secundaria Astakatasuna de Burlada ha desarrollado este curso el proyecto Arga Bizirik. Recoger datos, ver cambios, investigar, debatir, sacar conclusiones… Todo ello ha sido lo que ha conquistado al alumnado que ha visto en este método la forma más adecuada de conocer bien el medio ambiente. Entre las conclusiones extraídas después de finalizar el proyecto se destacan: que todos los factores de la naturaleza interactúan y que es necesario mantener el equilibrio entre la diversidad fluvial y la naturaleza.
Mancoeduca y la ikastola Hegoalde participan en un proyecto consistente en la observación y el estudio de golondrinas y vencejos en las inmediaciones del centro, así como en el diseño y puesta en marcha de una campaña de comunicación vecinal para proteger los refugios para estas aves.












