Europa ha decidido que cuando exista una alternativa razonable, el formato desechable dejará de ser la opción automática. La nueva normativa europea sobre envases estipula un cambio escalonado en la reducción de residuos y en el aumento de la reutilización de envases. Una reutilización que no consistirá simplemente en fabricar envases más resistentes, sino en organizar su devolución, transporte, lavado, inspección y nuevo llenado.

¿Sabías que a partir de 2030, los envases deberán diseñarse conforme a criterios europeos de reciclabilidad? Así lo dicta la nueva normativa europea sobre envases. Esto obligará a revisar adhesivos, tintas, cierres, etiquetas, combinaciones de materiales y formatos. La consecuencia debería ser un mercado con envases más simples y homogéneos, capaces de convertirse en materia prima secundaria con mayor facilidad y con información visible sobre el porcentaje reciclado del que están compuestos.

La UE consume cada año miles de millones de toneladas de materias primas para alimentar sus economías. Solo el 12% de todos esos materiales son reciclados, cuando el objetivo es que sea el doble para 2030.
La UE espera elevar el consumo de productos reciclados con la futura Ley de Economía Circular que se aprobará en 2026. ¿Será posible?