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El plástico africano que se convierte en adoquín

Cuando Nzambi Matee fundó Gjenge Makers no sabía que su empresa se iba a convertir en un referente de materiales de construcción sostenibles, estéticos y resistentes. Ahora crea empleo sobre todo en la población joven y femenina de Nairobi, Kenia, reduce el plástico que llega a vertederos, presenta una alternativa al hormigón tradicional y cuida del medio ambiente.

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Nzambi Matee nació en Nairobi, Kenia. Su inquietud por el impacto del plástico en su ciudad la llevó a convertirse en ingeniera de materiales, con la idea de convertir el plástico en materiales de construcción sostenibles.

Para ello, creó una empresa de recogida de plásticos, cuyo objetivo era clasificar y vender esos residuos a otras corporaciones de reciclaje. Pero pronto descubrió que la empresa acumulaba más residuos de los que podían absorber las entidades de reciclaje, por lo que se paró a pensar y a reformular su proyecto inicial.

Así nació Gjenge Makers, una empresa que considera el plástico como un recurso para transformarlo en adoquines, alcantarillas y otros materiales de construcción. Su iniciativa no solo reduce la cantidad de plástico que termina en los vertederos y en el medio ambiente, sino que también ofrece una alternativa económica y resistente al hormigón tradicional.

La fórmula es ingeniosa. La empresa acumula residuos plásticos y, utilizando tecnologías de última generación, los procesa, amalgamando el plástico reciclado con arena. El resultado es una mezcla que después se moldea para dar lugar a diversos productos que comparten características similares:

Son ligeros y resistentes

Presentan diferentes colores.

Son dos veces más resistente que el hormigón normal.

Los adoquines, alcantarillas y demás productos de la construcción no solo adornan las calles de Nairobi o Kenia, sino las de todo el continente africano, ya que Nzambi, a través de su empresa ha logrado ofrecer soluciones innovadoras para la utilización de productos de construcción alternativos sostenibles y estéticamente agradables.

De esta forma, sin apenas proponérselo, se ha comprometido a fomentar una cultura de reciclaje y upcycling en África, contribuyendo a la preservación y la sostenibilidad del medio ambiente.

Y, al mismo tiempo, genera oportunidades de empleo para jóvenes y mujeres.

No es extraño, por lo tanto, que Nzambi haya sido reconocida por su trabajo innovador, recibiendo el premio Campeones de la Tierra del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Si quieres conocer otras formas de aprovechar el plástico, puedes acceder a estos enlaces:

Amsterdam Noord, el barrio que recicla plástico

Botellas de plástico para construir casas

Bolígrafos que se convierten en sillas y bancos

Tarjetas bancarias a partir de residuos oceánicos

 

 

 

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