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Un corazón vegetal que eclosiona en el parque

El arte siempre es un buen recurso para lanzar mensajes y para que estos lleguen hasta el subconsciente de la persona receptora, instalándose allí y germinando cual pequeña semilla. Este es el objetivo que se marca el artista Josu Zapata con su obra colectiva "Corazón vegetal", instalada en el recinto de los Depósitos de Mendillorri.

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El trabajo del artista Iosu Zapata se centra principalmente en la idea de lo acumulativo, lo residual, en los paisajes que aparentemente han sido abandonados. «Digamos que me fascina la estética de la precariedad. Nací y crecí en San Jorge, al lado de la estación del tren, en un paisaje de abandono. Además, el padre de un amigo era chatarrero. Con él la fascinación a esa estética concreta creció».

Sin embargo, hasta que no colaboró en unos trabajos en el Arteleku de Donostia no le dio forma. «Efectivamente. Digamos que me rebelé. Siempre había admirado a Jorge Oteiza y a su obsesión de crear espacios vacíos. En Donosti vi que lo que yo quería crear era justo lo contrario: espacios acumulativos».

Muestra de ello es la pieza que creó y que instaló en los Depósitos de Mendillorri el pasado 29 de mayo, aprovechando la fiesta de las 3R organizada por la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona.

La obra consiste en un gran corazón (corazón visceral) de 1 m2, realizado con malla y relleno de compost, donde varias personas asistentes sembraron diferentes plantas que germinarán en las próximas semanas, sin ningún cuidado específico, haciendo que la obra adquiera una estética cambiante en permanente transformación.

«Primero pensé en plantar solo malas hierbas, porque yo nunca las he visto malas. En ellas veo fortaleza y resiliencia, ya que son capaces de adaptarse a casi cualquier entorno y circunstancia. Pero al final compré plantas de pimientos, acelgas borrajas, etc. que uní a algunas malas hierbas, e invité al público que escogiera la que quisiera y la plantara. Así, la naturaleza irá adueñándose poco a poco de la obra y decidirá qué forma darle, qué color, qué tamaño».

Todo lo contrario a lo que hacía él cuando pintaba sus cuadros. «Sí, yo vengo del mundo pictórico donde el artista determina la apariencia física de su obra. Pero ahora trabajo con la naturaleza y le dejo a ella decidir. De hecho me siento un poco pupilo de Gilles Clément quien en su «Manifiesto del Tercer Paisaje» aboga por cunetas de carreteras, lugares residuales de las ciudades, o espacios entre la ciudad y el campo repletos de hierbajos, de naturaleza libre que no ha sido controlada por ninguna acción humana».

Su «Corazón vegetal» no supone la primera obra que realiza en colaboración con la Mancomunidad. En 2010 instaló en el horno de la ciudadela de Pamplona el “Habitáculo residual”, un igloo de 5 toneladas de basura compacta que estaba vinculado a la investigación que realizó el artista en el ámbito de la acumulación y el paisaje excremental; un homenaje a Robert Flaherty que dirigió el primer documental de la historia del cine “Nanuk el esquimal”. 

Aquello le abrió las puertas de México. «Alguien del colectivo Mexiclarte, un grupo multidisciplinar comprometido con el desarrollo sostenible de México vio la obra y me propuso viajar al país para llevarla allí. Y eso hice. Mi intención era pasdar seis mesas, pero mi estancia se alargó hasta los cuatro años, porque creé «Chabola nómada», un proyecto que trabajaba la dualidad del vacío y lo acumulativo, la de la claridad y la oscuridad; en fin, la dualidad en el aspecto más amplio del concepto. Monté una galería desde la precariedad que después moví entre museos e instituciones del país. Me gustó mucho la experiencia; tanto que aún hoy sigo pasando temporadas allí. Me encanta lña sensibilidad artística que encuentro, tan diferente a la que hay aquí. A veces se nos olvida que la expresión artística nos alimenta el espíritu. Sin ella no habríamos podido sobrevivir a la pandemia. El cine, la música, etc. nos ha acompañado en los tiempos del confinamiento. Pero de eso ya no nos acordamos».

Por eso él no para de crear y está inmerso en nuevos proyectos. «Sí, estoy trabajando en un expo que el curso que viene se instalará en la Ciudadela y en otras cuestiones de las que pronto tendréis noticias»

Y por eso en este blog a menudo tratamos el tema del arte, porque los consideramos un perfecto emisor de mensajes de componente medioambiental. De hecho, en cierta ocasión explicamos la experiencia de un instituto de secundaria que expuso sus collages en una muestra que se enmarcaba en un proyecto interdisciplinar mayor (leer aquí). También la iniciativa de una actividad para adolescente dirigida a la realización de cortometrajes medioambientales (leer aquí); la exposición de Sandra Uve en favor del medioambiente y en defensa de todas las mujeres que han luchado para evitar la crisis climática (leer aquí); un teatro de títeres convertido en una herramienta de sensibilización (leer aquí); o un espectáculo de magia que contaba los secretos del agua (leer aquí), entre otros.

Esculturas, pinturas, artes escénicas… y ahora un corazón vegetal que palpita silenciosa y pacientemente en el jardín de Mendillorri.

Evolución del corazón vegetal

Recién instalado

Recién instalado

Semana 2

Semana 2

 

Semana 3

Semana 3

Semana 4

Semana 4

 

Semana 5

Semana 5

 

Semana 6

Semana 6

 

Semana 7

Semana 7

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