El cambio climático es el problema más grave al que se ha enfrentado nunca la humanidad. Iniciativas de ciencia comprometida y movilizadora pueden resultar muy útiles, ya que movilizan a la ciudadanía basándose en certezas. Las acciones que se derivan de ellas están abaladas por estudios científicos y pueden tener impacto y resultados.

La crisis de la ganadería extensiva y el avance generalizado de la vegetación forestal, así como el abandono de usos tradicionales y la irrupción de otros nuevos, sumado al cambio climático, está provocando una creciente situación de riesgo constante y real de incendios forestales. Y este riesgo no sólo afecta a los espacios naturales, sino también a poblaciones e infraestructuras esenciales. Por eso es necesario tomar medidas incluso cuando las condiciones no amenazan fuego inminente.

Extinction Rebellion

Comunicar sobre el cambio climático no es fácil. Ni hay que fomentar ecoansiedad en la ciudadanía, que puede llevar al inmovilismo; ni hay que insistir en la misma temática ni en los mismos recursos visuales, porque eso contribuye a que la gravedad y la importancia del fenómeno queden diluidas.
Un estudio realizado por el Grupo de Investigación sobre Comunicación de la Ciencia de la Universidad de Navarra ahonda en la comunicación del cambio climático en las redes sociales a través de imágenes. Rostros, historias y cercanía parecen ser las claves.

Java, la isla más poblada del mundo, ve cómo su superficie está desapareciendo bajo el mar. El ascenso del nivel del mar, debido al calentamiento global, es una de las razones que explica este hundimiento. La actividad del ser humano, otra.

Uno de cada tres árboles de las 60.000 especies arbóreas del mundo está en peligro de extinción. ¿Qué supone esto? Que se pueden perder 1.3 billones de euros en la economía mundial; que el 75% de las especies de aves, el 68% de las especies de mamíferos y hasta 10 millones de especies de invertebrados pierdan su hábitat; que desaparezca el almacén del 50% del carbono generado en el mundo. En definitiva, que vivir en la Tierra sea más complicado.

El árbol Ranfurly es una pícea de Sitka que está ubicada en la isla deshabitada de Campbell, en Nueva Zelanda. Está considerado como el «árbol más remoto» del planeta, además de una especie invasora que más de una opinión científica quisiera ver desaparecer. Sin embargo, este ejemplar se librará de la tala, porque podría ser una herramienta valiosa para comprender lo que está sucediendo con la absorción de dióxido de carbono en el Océano Austral y, por ende, con el cambio climático.

Las mariposas, en general, caen bien. No son insectos a los que temamos y de los que huyamos porque representen riesgo de molestas picaduras. Son bellas, coloridas…
Y sin embargo, poco sabemos sobre ellas. Por ejemplo, pocas veces caemos en la cuenta de que son unas excelentes indicadoras de la calidad ambiental. O que durante siglos se han utilizado como grupo modelo para investigar en el área de la biología, navegación, embriología, etc. y, en la actualidad, cambio climático.

Inundaciones y precipitaciones sin precedentes en invierno, sequías y temperaturas extremadamente cálidas en verano… El cambio climático en nuestras latitudes favorece tanto periodos de falta de precipitaciones que conducen a sequías más prolongadas como eventos de precipitaciones muy intensas o de carácter torrencial.
Esto no es una previsión o proyección para el futuro, sino que ya sucede y está siendo observado en muchas partes del mundo. Peio Oria Iriarte nos lo explica

Una de las mayores consecuencias del cambio climático es que se le puede atribuir un aumento en la probabilidad de ocurrencia de ciertos fenómenos extremos. Esto no es una previsión o proyección para el futuro, sino que ya sucede y está siendo observado en muchas partes del mundo. El cambio climático es una realidad que está afectando no solo al oso polar, sino al ser humano como especie.
Peio Oria Iriarte, delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología en Navarra, nos explica los fenómenos extremos que estamos viviendo en los últimos meses.

The Good Goal es una app cuyo objetivo es luchar contra el Cambio Climático impulsando la implicación de las personas y las empresas, ayudándoles a mejorar sus hábitos presentes y futuros y a conocer el impacto real de sus acciones a través de información fiable. Desde que se lanzara en julio de 2021 ha obtenido ya 80.000 descargas. Ahora, sus creadoras, quieren extender su uso al ámbito empresarial, “para crear una cultura organizacional comprometida con el medio ambiente y el bienestar de empleados y empleadas”.