“¿Cómo se atreven?” es una exposición de Sandra Uve en favor del medioambiente y en defensa de todas las mujeres que han luchado para evitar la crisis climática.
“Todas son activistas medioambientales “que quieren ayudarnos a entender que todo esto no se ha hecho bien, que lo tenemos que arreglar y que lo tenemos que hacer entre todos y todas. Porque si no compartimos esta sensibilidad, nos quedaremos, definitivamente, sin planeta”.

El mundo del diseño está viviendo una revolución. Profesionales de la moda, de la arquitectura o del interiorismo están buscando nuevos materiales para confeccionar sus creaciones; unos materiales sostenibles que responden a las premisas de la economía circular y que nos permiten reconciliarnos con el medioambiente.

Jóvenes del Grado Profesional Básico de Auxiliar en operaciones de limpieza de edificios y locales de la Escuela de educadores de Pamplona son conscientes de que su futuro profesional estará muy ligado al agua. Quzá por eso están muy comprometidos con su buen uso. Ahora, ese compromiso lo han querido extender a todo el alumnado del centro a través de unos carteles y unas presentaciones que incluyen lemas tan directos como “Deja los malos rollos aquí. tu inodoro no es una papelera” o “El agua que tires hoy es la que vas a necesitar mañana”.

Tradicionalmente siempre se ha hablado del entorno marino como el mundo silencioso, donde no hay estruendos y donde las especies viven y se mueven sin emitir sonidos. Pero sabemos que eso no es cierto.
La contaminación acústica en nuestros océanos está afectando a las especies que en ellos habitan y su impacto tiene consecuencias desastrosas porque en los océanos, donde a duras penas llega la luz, el sonido es el que garantiza la vida.

Que el agua es fundamental para nuestra vida nos lo han enseñado desde la escuela. Pero que el agua tiene un significado diferente para cada persona dependiendo de su origen, edad, actividad o vivencias es algo que descubrimos diariamente.
El agua nos habla de historia, de costumbres, de vida.

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Cada día 8 millones de toneladas de desechos acaban en el océano. Se estima que en 2050 habrá más plástico que peces en los océanos. Ante esto, recibir la noticia de que se va a comercializar una tarjeta bancaria (tradicionalmente muy difíciles de reciclar) producida con residuos marinos es positivo en sí mismo, a la par de alarmante. Porque, por un lado, es esperanzador saber que alguien se dedica a recoger esos residuos y a darles nuevos usos, mientras, por otro, es alarmante comprobar que seguimos asfixiando los mares con nuestros plásticos.

Afsluitdijk (2) .jpg | MD van Leeuwen

A lo largo de su historia Holanda ha demostrado que es posible mantener un equilibrio entre el mar y la tierra. Pero ahora un gran peligro se cierne sobre sus paisajes bucólicos: el cambio climático. Por eso, ha comenzado a tomar medidas. Y es que el territorio que hasta ahora ha sido el paradigma de cómo ganar tierra al mar, no quiere convertirse en recuerdo de cómo las aguas engulleron su terreno.

Sandra Uve es una ilustradora, escritora y divulgadora científica que acaba de inaugurar su exposición “¿Cómo se atreven?” En ella recopila 26 breves biografías de biólogas, investigadoras y activistas medioambientales. Con motivo del Día de la Mujer nos subraya el trabajo de 5 oceanógrafas y biólogas del mar que han hecho del agua su medio de vida y que nos advierten del peligro que corre el ser humano como especie si no cambia de mentalidad frente al medioambiente.

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China anunció en diciembre de manera oficial que iba a extender un sistema de control meteorológico al 60% de su territorio. ¿Será posible que esto no repercuta en el resto del mundo? Los países vecinos se muestran inquietos, porque quien pueda controlar cuándo llueve en su territorio, puede también impedir que llueva en el de al lado… La polémica está servida y el recelo extendido. Por eso, algunos países han comenzado a plantear la necesidad de una regulación, a nivel mundial, para que se quede fijado un marco relacionado con el control meteorológico.

En 1976 se construyeron las primeras instalaciones para el tratamiento de las aguas de Arteta y en 1992 se inauguró la Estación de Tratamiento de Aguas Pluviales (ETAP) de Eguillor. Desde allí se controla la calidad de agua de Pamplona y Comarca.
Unas obras recientes han permitido que el edificio sea energéticamente eficiente gracias a un sistema de calefacción y refrigerado alimentado por el propio agua del manantial. También a una nueva envolvente térmica.